Marida con:
Pescados blancos y azules, mariscos, verduras y hortalizas, quesos suaves.
Información sobre este vino:
Antonio Barbadillo Castillo de San Diego es un vino blanco joven que encarna la esencia de la Denominación de Origen Vino de la Tierra de Cádiz. Elaborado por la centenaria Bodega Barbadillo, este vino se distingue por su pureza y elegancia, siendo un homenaje a la tradición vinícola andaluza.
Este vino se elabora a partir de la variedad de uva Palomino Fino, seleccionada meticulosamente de los viñedos de Gibalbín y Santa Lucía en Jerez Superior, que cuentan con 20 años de antigüedad y suelos albariza. La fermentación se realiza en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada durante 12 días, preservando la frescura y los aromas primarios de la uva.
En la copa, Antonio Barbadillo Castillo de San Diego presenta un color amarillo pálido con reflejos verdosos, que denotan su juventud y vitalidad. En nariz, ofrece una intensidad media con aromas de frutas blancas frescas, como la pera, acompañados de sutiles notas cítricas que aportan frescura y complejidad. En boca, se muestra equilibrado y armonioso, con una estructura ligera y taninos bien integrados que proporcionan una sensación aterciopelada. Su acidez fresca y su final persistente lo convierten en un vino fácil de beber y muy agradable.
Este vino es ideal para acompañar pescados blancos y azules, mariscos, verduras y hortalizas, así como quesos suaves. Se recomienda servirlo entre 6 y 8 grados Celsius para apreciar plenamente sus cualidades organolépticas. Con una graduación alcohólica de 12% vol., Antonio Barbadillo Castillo de San Diego ofrece una magnífica relación calidad-precio, siendo una elección excelente para disfrutar en comidas con amigos y familiares.
Vol. alcohol:
Vol. alcohol: 12
Amarillo pálido con reflejos verdosos que indican su juventud.
Sabroso aroma de fruta de carne blanca tipo pera acompañada de notas cítricas frescas.
Suave entrada, sabrosa y elegante típica de la uva palomino.
Cuerpo ligero con una estructura armoniosa.
Estructura bien equilibrada con taninos bien integrados y una acidez armoniosa, que aporta profundidad y complejidad al vino.
El final es persistente e intenso, con notas de frutas blancas y una elegancia cítrica que perdura.
Uva cosechada en los viñedos de Gibalbín y Santa Lucía en Jerez Superior, con suelos albariza que aportan mineralidad y carácter al vino.
Fermentación a temperatura controlada en depósitos de acero inoxidable durante 12 días, preservando la frescura y los aromas primarios de la uva.
Servir entre 6 y 8 grados Celsius.